Tryouts en Bogotá: Así fue la séptima jornada de pruebas para la Selección Colombia

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Bogotá fue la última parada de la Gira Nacional de la Selección Colombia. La capital acogió al staff técnico durante el fin de semana del 28 y 29 de octubre, mientras el entrenador Renzo Devia y los demás entrenadores analizaban a los mejores jugadores bogotanos.

Después de estar toda la mañana en la Universidad Nacional realizando las pruebas con los clubes de Búhos y Storm, el Head Coach Renzo Devia estuvo en la única cancha del país marcada con yardas (hasta el momento), el PRD El Salitre, para entrenar con Carneros.

Entre las 2:00 p.m. y las 5:00 p.m., el Coach Devia trabajó con los catorce jugadores que se presentaron a las pruebas.

Los integrantes de Carneros comenzaron a calentar durante veinte minutos, luego de que se desocupara la cancha -utilizada por un grupo de jugadoras de Ultimate-. Con actitud y concentración, los deportistas realizaron ejercicios de estiramientos, trotaron y practicaron el lanzamiento y la recepción del balón.

A continuación, el Head Coach los llamó para comentarles el desarrollo de las pruebas. Les deseó suerte y los invitó a que dieran lo mejor de sí mismos, siendo ágiles y habilidosos en cada ejercicio.

Por temas de tiempo, el cuerpo técnico de la selección se dividió en dos grupos para dirigir las primeras pruebas. El 40 yard dash iba a estar a cargo de Devia, midiendo los tiempos de cada jugador, mientras que Luis Herazo, otro de los técnicos, estaría supervisando el 3 cone drill.

Muy motivados, todos los jugadores de Carneros se apoyaban de forma mutua, tratando de exigir a sus compañeros al máximo. Varios de ellos ya habían trabajado con el Coach Devia, por lo que esperaban demostrarle que el paso de los años y la práctica había hecho efecto en su juego.

El nivel no fue malo, pero Devia no quedó sorprendido con los resultados individuales. De igual forma, en las pruebas de agilidad, a partir de ganas y esfuerzo, los jugadores lograron obtener buenos tiempos.

El Head Coach prefirió iniciar las pruebas con algunos jugadores de las líneas ofensivas, como el quarterback (mariscal de campo), los wide receivers (receptores) y los corners (esquineros), debido a las condiciones climáticas tan variables de Bogotá.

Después de probar algunos movimientos y analizar las habilidades individuales de los jugadores capturando el balón, realizando patrones de desplazamiento y de cobertura en zona, Devia decidió agregar más deportistas a los ejercicios, incluyendo a la línea defensiva con el fin de presionar a los receptores y a los corredores.

El ejercicio se complementó con la presencia de los outside y middle linebackers (apoyadores), un safety (profundos) y un running back (corredor).

Fueron ejercicios que se desarrollaron en unos 45 minutos, trabajando con los jugadores en open field (campo abierto) y analizando sus movimientos. A algunos deportistas los vencieron los nervios y la adrenalina, pero siempre dieron hasta el último esfuerzo posible para completar las jugadas, atrapar los balones o completar la labor que el entrenador les había pedido.

Las pruebas “uno contra uno” también tuvieron su espacio. Los apoyadores y los corredores se enfrentaron a diversas situaciones de este tipo, y Devia esperaba ver, sobre todo, la técnica en los movimientos de los jugadores y en la forma de hacer el tackleo.

Hubo buenas jugadas, movimientos técnicos y un gran esfuerzo por parte de todos, aunque varios quedaron con la sensación de haber podido demostrar un poco más.

Durante la última parte de las pruebas, el entrenador realizó las pruebas con los linieros. Los ofensivos se enfrentaron a los defensivos en ejercicios “uno contra uno”, bloqueos de pase, bloqueos abajo y en ejercicios técnicos.

Todos fueron evaluados por el cuerpo técnico completo durante media hora, siendo cuestionados también por su conocimiento sobre el deporte y analizando su capacidad de reacción.

Una vez finalizadas las pruebas con los linieros, los entrenadores se reunieron para debatir sobre el rendimiento de algunos jugadores. Unos minutos más tarde, después de hablar entre ellos, les pidieron a los receptores que volvieran a realizar el ejercicio.

La jornada se cerró con una charla entre el Head Coach Devia y todos los jugadores, motivándolos a seguir trabajando y esforzándose para cumplir con sus metas. Hubo un pequeño “jalón de orejas”, pues les dijo que sabía que podían dar mucho más de sí mismos y que no quería ver que Carneros, un equipo tan fuerte, bajara el nivel.

En un grito de guerra, jugadores y staff técnico gritaron: “¡Amarillo, azul y rojo… Colombia!”.

Por último, el Coach conversó con los jugadores que más le llamaron la atención durante unos minutos. Les recordó el compromiso que hay al vestir la camiseta de la selección nacional, representando a todo un país.

Los entrenadores culminaron sus labores, pero los jugadores de Carneros se reunieron y comenzaron a practicar de nuevo. Cada uno era consciente que debía mejorar y dar lo mejor para lograr un cupo en la Selección Colombia.

Solamente queda una última parada de los tryouts nacionales, y los entrenadores no tienen una decisión sencilla, pues son muchos los jugadores que quieren vestir la camiseta amarilla, pero pocos los cupos.